martes, 9 de octubre de 2012

Calipso tejano: México y Guyana en Houston


La Selección ya llegó a Houston. En la pradera tejana se abrieron los corrales del nuevo Compass Stadium para que México, si gusta, continúe su racha perfecta rumbo al Hexagonal Final. El rival: una Guyana que jugará como local en ese sur gringo sobrevolado por cohetes misioneros y polvaredas de rodeo.

Laboratorio
Ya clasificado a la ronda final, al colectivo de El Chepo se le presenta un momento inmejorable para la experimentación. Durante la noche del viernes, la cancha del Dynamo de Houston podrá hacer las veces de laboratorio espacial. Hay mucho con qué ensayar.

Jonathan Orozco: Mientras a Memo Ochoa le sellan un papel que le extiende tránsito por la Isla de Córcega, el portero del Monterrey por fin regresa a los tres palos de la mayor. El muchacho de San Nicolás ha hecho de las suyas con la Pandilla de Vucetich: ya era hora.

Chatón Enríquez y Héctor Herrera: Estos dos ejemplares oriundos de la Baja California llegan con todo el fuelle del Pacífico en los pulmones. Se trata de oxígeno olímpico, puro y joven para el mediocampo de la Selección.

Antonio Naelson: Sería descabellado pensar que Sinha llegue al Mundial -allá en su terruño-, pero es un hecho que el veterano naturalizado puede sugerirle rutas más creativas a un cuadro alternativo en pleno experimento.

Carlos “El Gullit” Peña: Resulta atractivo cómo el buen momento del León se ha manifestado para nutrir a la Selección. Con apodo que recuerda a aquel diabólico delantero holandés del Milan, el chamaco tamaulipeco tiene todo para empezar a figurar.

Pipa y ron
Para Guyana ya casi está todo acabado. Por si fuera poco, es probable que su localía en territorio del cowboy Sam convoque a toda la hueste paisana e incendiaria de sazón Tex-Mex. Tiene de dos: o poner la cosa interesante para complicarle el cierre a El Salvador y Costa Rica; o ya, regresar a sus dominios del buen cricket y El Dorado… ahí donde el tabaco de Sir Walter ahúma la selva y la conga del calipso le da pauta a otro ron-con-coca-colá.


martes, 2 de octubre de 2012

Brújula de media semana: Barcelona, el mal soplo y la jornada MX


Cuando el inicio de semana sugería horas lentas y días aciagos, la patada de la Champions quebró la espesura. Desde la antigua Iberia, Benfica y Barça se manifestaron en el televisor de la alcantarilla. “Qué detalle”, pensó el Cucaracho...

El soplo y el hueso
Allá en Lisboa, hasta las monjas de la parroquia de Nossa Senhora de Fátima acudieron al furtivo trago de rompope para corroborar que Lionel Messi es un demonio. El ‘10’ rosarino fue alma y motor del ferrocarril blaugrana y, sin tanto aspaviento, se birló tres puntos de la capital lusa. Con el cordón de mando, tejió una ecuación por toda la cartografía del Estádio da Luz y distribuyó balones para que Alexis Sánchez y Cesc Fàbregas desorientaran la nave de Vasco de Gama, que merodeó errante y con dos velas perforadas. Pero cuando la altiva tripulación culé recorría “A Catedral” con la cadencia del oleaje mediterráneo que moja la Barceloneta, el Atlántico, envidioso, sopló un aliento áspero en la noche lusitana. Carles Puyol se enredó por los aires y el azote fue desafortunado. A pocos días del Derbi español, el “Capità” y su codo izquierdo quedaron fuera de servicio. Y si el segundo acto ya era sombrío, el partido cerró telón con el rojo de la tarjeta que le plantaron a un Sergio Busquets que hacía efervescencia en el núcleo de la gresca. El colectivo de Tito Vilanova: a estudiar las líneas enemigas y solventar las bajas. Las Águilas del Benfica: a remendar el pico y las alas, no todo está perdido.

Jornada MX
Mientras allá en el Parc de la Ciutadella, el Periódico de Catalunya se pasea alertando que “Puyol podria estar un mínim de sis setmanas de baixa”… en los cafetines lisboetas el encabezado es más contundente: “Tiki-taka abateu Águia”. Pero en estas latitudes del más acá, donde la Reforma Laboral repta por los rotativos, también hay futbol de media semana. “Detallazo”, volvió a pensar el Cucaracho. Tras el análisis más sincero que puede carburar entre sus dos antenas, avizoró dos partidos atractivos. Uno: la cueva de Gustavo Matosas recibirá a la horda universitaria. León y Pumas en el frente felino: del Nou Camp pueden brincar uñas y dientes. Dos: el perro azteca ya desciende por las faldas de la Sierra Madre. En el Tecnológico, Rayados y Xolos se perfilan a un enfrentamiento que apela a la punta de la tabla (y con cuentas pendientes).

jueves, 20 de septiembre de 2012

De la misa al aquelarre: cinco minutos en Madrid

Las antenas del Cucaracho recibieron señales transatlánticas: todo mundo en la alcantarilla se apoltronó entre las tuberías y su goteo para zamparse el primer partido de Champions League. La señal llegaba directamente desde un templo madrileño de 65 años de edad.

Prefacio (o el misal)
De las entrañas del Santiago Bernabéu emergía un Real Madrid macilento. Entre las tribulaciones de Ronaldo y el atolondre de Liga, la cuadrilla de Mourinho llegaba dando traspiés. Pero un histórico de la Champions, un equipo al que Alfonso XIII le cosió la corona en el escudo… no podía retraerse en su pálida tristeza. En el otro frente se paraba un descomunal Manchester City de cuyas bisagras brota petróleo marca jeque.

Si la primera parte pareció un oratorio del monasterio de las Descalzas Reales, el segundo tiempo no tenía vocación para pregonar tal hastío. Al 68 de tiempo corrido, el fuelle de un marfileño quebró la espesura. Yaya Touré enhebró contragolpe y el regalito le tocó a Edin Dzeko. El llamado “Diamante de Sarajevo” empujó raso y el City se trepó a Torre Picasso. Pero hay un muchachón que, a patadas, quiere consolidar la sucesión de Roberto Carlos: Marcelo. El lateral carioca prendió un balón con saña tropical y firmó el empate.

Cinco minutos (o el aquelarre)
Cuando el serbio Aleksandar Kolarov adelantó a ‘The Citizens’ al 85, Roberto Mancini ya le inyectaba una libra esterlina a su alcancía de las victorias de visitante. Allá en Belgrado, el barrio de Kolarov tenía una excusa más para trastabillar en sus empedrados caminos de bohemia al espumeo de un tarro forjado en la cervecería de Apatinska. Pero no. Cuando el flujo del Manzanares aletargaba a Madrid, Karim Benzema tejió una media vuelta digna de colgarse en el Reina Sofía y empató en pleno estertor del partido. Y sí, como en los legajos del Siglo de Oro español, el héroe apareció con triste figura y un ‘7’ en la camisa. Cristiano Ronaldo encañonó con media sonrisa y perforó con toda la pierna derecha. José Mourinho se desgañitó porque sabe que, por fin, dormirá a pierna suelta después de su bacalao y su copita de moscatel.

De Chamberí a Vallecas, con escala en Atocha, el hormigueo de la capital carga un diario en el costado. Los titulares van de “Cristiano da un alegrón” a “Remontada de leyenda”. Cristiano sonríe. Mou sonríe. Madrid ya sonríe.


miércoles, 12 de septiembre de 2012

Apuntes anfibios: México y Costa Rica




La atroz agalychnis callidryas -o ‘rana verde de ojos rojos’, para los amigos- observa, pasmada, el panorama. Encaramada en su árbol de la húmeda espesura centroamericana, con vista roja y desorbitada trata de asimilar el golpe. Vaya lío en que se metió la “Sele” de Costa Rica. A unos 2,500 kilómetros hacia el norte, el epílogo en el Azteca ya está escrito. Tras un partido francamente simplón, la cuadrilla de El Chepo rubricó su entrada al Hexagonal Final de CONCACAF con doce puntos de doce posibles.

Crónica eruptiva
Durante casi todo el primer capítulo, el monstruo de Tlalpan dormitó. El colectivo de verde nomás no templaba los cables y merodeaba errante en sus recorridos. Incluso el ansia costarricense propinó un par de sobresaltos. Mientras, allá en el Providence Stadium de Guyana, un tal Rafa Burgos sacaba un zurdazo agónico que le daba tres puntos a El Salvador. Se ponía peor la suerte de los Ticos.

Por fin, México dio visos de reacción en la segunda parte. Jesús Zavala estuvo a una punzada de quebrar el cero a cero, pero un reflejo eléctrico de Keylor Navas salvó el portal centroamericano. El muchachón del Levante valenciano quería avisar que no era tan fácil. Pero no. Torres Nilo enfiló alto y le prendió mecha al cuete. El Chicharito fue puntual y, con la mollera de frente, rompió la guardia de Costa Rica. Con eso bastó. Los volcanes del Valle Central de San José prorrumpieron un resoplido fúrico. De Alajuela a Puntarenas, la tierra se calentó.

La rana agazapada
Con un solo embate, México sofocó al Tico. Los doce puntos colocan a las huestes de El Chepo en la antesala rumbo a 2014 y su proceso con selección derrocha la “Pura Vida” que se echa de menos en las topografías costarricenses, donde la cabeza del técnico Jorge Luis Pinto está en peligro. Detrás de él, la ‘rana verde de los ojos rojos’ está agazapada, con todo y ponzoña. Con Hexagonal garantizado y la amenaza Tica apaciguada, toca experimentar en los dos partidos que restan: una visita a Guyana… y recibir, como se merece, a El Salvador en el Azteca. Eso de las serenatas de hotel acá no aplica.


martes, 4 de septiembre de 2012

Balón de Oro: detalles de la radiografía



A la usanza del Ballon d’Or que hace más de cincuenta ayeres se le ocurrió a la revista France Football, la noche del lunes se repartió el balón vernáculo a lo más fino que trajo el Clausura 2012 en las topografías del más acá: la Liga MX. Mientras que la France Football, con sus 66 años de tradición bimestral, es engullida en cualquier bistró de la Galia al lado de un Beaujolais, aquí un muestrario del Balón de Oro que bota en estos terruños.

Mejor portero: Jesús Corona (Cruz Azul)
Ningún antibiótico para su olimpismo febril. El tapatío está en su mejor momento y ya se abalanza, todito él, en la portería nacional rumbo a Brasil. De sangre caliente, el cancerbero de la Máquina tendrá que ser cauteloso y asirse al té de tila.

Mejor defensa lateral: Iván Estrada (Santos)
Taciturno como él solo, siempre oxigena ver a “El Guti” bajo el reflector. El chaparrito sinaloense es un maestro que domina las alas de la guardia lagunera. ¿Para cuándo, Chepo… para cuándo?.

Mejor defensa central: José María Basanta (Monterrey)
Chema es otro de esos tipos disciplinados que son alérgicos a la verborrea y al tabloide. Oriundo de una villa de unos cuatrocientos parroquianos, el argentino dejó las filas de Estudiantes de la Plata para plantarse como centinela de la zaga regia. El nuevo capitán rayado (tras la salida de Lucho Pérez) tiene bajo la mira a su discípulo predilecto: Hiram Mier.

Mejor delantero y mejor jugador: Oribe Peralta (Santos)
Es el hombre de moda y es lagunero de cepa. Un ariete capaz de generar una proeza en dos patadas. Es responsable de muchas gargantas desgañitadas y está bañado en oro. La pregunta ya no es ¿por qué hasta ahora?... sino ¿tendrá caducidad?.

martes, 21 de agosto de 2012

Princesa, plumerío y demonios: notas de la jornada 5


Cada jornada altera las topografías de la guarida del Cucaracho. La 5, por ejemplo, nos hizo exhumar una videocasetera que descansaba, inmutable, en un rincón de la alcantarilla. Aquí el muestrario.

Noventerías
La noche del viernes trajo reencuentros noventeros. El León de melena verde posó zarpa en el Azul y, tras quince años, fue inevitable remembrar aquel campeonato del in(f)vierno que tanto ha negado réplica. Pero este 1 a 1 no cayó mal. La bestia mordió primero y siempre es un espectáculo contemplar cómo el flujo nervioso pesa en el clima de la Nápoles. Y al parecer ese aire le hizo bien a Pablo Barrera. De cepa forjada en Tlalnepantla, el muchacho dejó atrás los malos vientos de barrio londinense y charco aragonés para empatar con un cañón de cemento puro. A cinco fechas, este Cruz Azul se siente tibio, pero invicto. Con León de vuelta, es buen momento para quebrar conjuros que se remontan a 1997… tiempos donde ver la boda de Lucerito en VHS era un lujo, y cuando los Sueños líquidos de Maná tenían en su carátula a una dama que, si se le rastrea, uno choca contra los guardias reales que están apostados en el Palacio de la Zarzuela, allá en las afueras de Madrid. Salud, princesa.

Aviario
El sábado se desencadenó un plumerío tan escandaloso que hasta en la Sierra Gorda cayó pedacería. El América sembró rapiña en La Corregidora y el Querétaro no asimila porcentajes. Chucho Benítez se consolida como depredador de redes y Rubens Sambueza reafirma por qué es uno de los predilectos de El Piojo.

De almas y ofertas
Toluca está intratable. Pero aunque el demonio de La Bombonera distribuye lumbre sin escatimar, batalló para apuntarse la quinta. Fue hasta el último estertor del mediodía mexiquense cuando El Pájaro Benítez consumó la diablura. Pachuca sigue desprendiendo energía gris. Cuando cayó el gol, Hugo miró de soslayo a Meza… quiso ser Fausto, pero al parecer, Ojitos no le compra el alma a nadie. A afilar tridentes, la próxima parada es San Nicolás de los Garza. 

miércoles, 15 de agosto de 2012

Apuntes bilaterales: México y Estados Unidos


En unas horas se juega el Clásico de Concacaf. Mientras el Times de Nueva York despliega una columna titulada ‘Estadio Azteca: Into the Lion’s Den’, Jürgen Klinsmann pasa saliva. Su lista de convocados nomás no cuadró entre las huestes críticas de la U.S. Soccer Federation. Y más acá, con sus 2,200 metros sobre el nivel del mar, el templo de Coapa se planta como el santuario más espeluznante de la confederación.

Inventario
Si a la lista de El Chepo se le practica una arqueología, toca reparar en algunos glifos. Guillermo Ochoa: con bronceado mediterráneo, el meta del Ajaccio tendrá que tapar con fuelle napoleónico. La fiebre olímpica le propinó un resfriado marca José de Jesús. Severo Meza: veracruzano de cantera regia, está a nada de entrar al ‘club de los recurrentes’. El Maza Rodríguez: tendrá que ser el hombre fuerte allá atrás. Andrés Guardado: a días de debutar en Mestalla, el tapatío trae el punto de la paella de Riscal. Aldo De Nigris: mismo diagnóstico que Ochoa; su malestar se llama Oribe. El Chicharito: tras el campamento de verano en Old Trafford, a exponer nuevos trucos.

Con el amistoso menos ídem de la región, México apunta rumbo a San José para el siguiente choque de grupo. Después la cuadrilla yanqui, Costa Rica es quizá el otro pantanal incómodo que la zona coloca en ruta a Brasil 2014.

Se habla español
Entre amistosos y clasificatorios, México recibe al batallón gabacho tras cinco victorias al hilo. Estados Unidos no puede decir lo mismo, llega con dos ganados, dos empates y un sentón que le puso Brasil en Maryland. Aparte de los eternos Howard y Donovan, el ‘roster’ norteamericano es un homenaje al meridión gringo con saludos a la Liga MX: Édgar Castillo, xoloitzcuintle ‘outlaw’ oriundo de Las Cruces, Nuevo México, terruño que aún huele a la pólvora de Billy the Kid; Michael Orozco defensor ambivalente que se pasea entre San Luis y el Orange County; José Francisco Torres, fibra pachuqueña con boleto a Longview, verdadero rancho del este texano; Hérculez Gómez, de la Comarca al puerto californiano de Oxnard, sitio donde veranea cierto ‘jet-set’: de Cher a Dave Grohl. ¿DaMarcus Beasley? el muchachón del Puebla no cuenta, ese trae pura cepa de Fort Wayne, Indiana.

Anecdotario
A Jürgen Klinsmann se le conoce. A ver con qué humor lo recibe el bramido de Tlalpan. Una tarde de junio del 98, allá en la costa de Montpellier, el capitán germano capitalizó los yerros de Raúl Rodrigo Lara y despidió a México de aquel Mundial francés. Con todo y Matador.


martes, 7 de agosto de 2012

Godzilla en Wembley. Apuntes en japonés



El descomunal reptil radiactivo tomó aire y se zambulló en el Pacífico. Minutos después emergía del Canal de la Mancha, sacudiéndose con estrepitoso rugido eléctrico. Luego de hacer compras por Chelsea y Kensington, y tras escuchar el sermón de las cuatro en San Pedro de Westminster, enfiló rumbo a Wembley. A dos tiros de piedra, el batallón azul de samuráis escuchó su rechinido nuclear. A temblar. Godzilla, el entrañable kaiju que habita en el subconsciente nocturno de los chamacos japoneses, entró sin boleto al templo londinense y, como es su costumbre, les rompió todo.

El Budokan de Tlalpan
Hace 44 años, la bestia y su aliento atómico estaban en pleno letargo. Cuando al Estadio Azteca le crecían pagodas de cemento, no acudieron al llamado. Eran tiempos de rechiflas presidenciales, películas de El Santo y silbidos de Bob Dylan. Ese mediodía de octubre del 68, un tal Kunishige Kamamoto se hurtó una medalla de bronce que le pertenecía a la casa. El oriundo de Kyoto, dicen, tenía 24 años y muy poca vergüenza.

Tecalitlán – Albert Hall: vía Abbey Road
En las líneas tributarias del Támesis, el pergamino tendría que leerse diferente. En un principio, cuando el enjambre nipón invadía la chinampa de Tena, se trataba de oler terrenos y escupir los nervios al agua. Pero Yuki Otsu, atacante de 22 años que se pasea por la Bundesliga, prendió un balón que fue a encajarse, con saña, en el portal de Corona. El fantasma de Kamamoto hacía florituras macabras por todo el Nuevo Wembley. Japón tocaba y se replegaba… y viceversa.

Pero en el terruño de Dickens, siempre surgen héroes desde la alcantarilla. Enriquez peinó a capela y Marco Fabián consumó el empate. Allá en su natal Tecalitlán, el mariachi Vargas y hasta los chivos de birria pregonaron con grito de agave. México descifró el código japonés y el kamikaze se topó con trampolín. Oribe Peralta disparó en isabelino y dictó voltereta. Luego se dio el lujo de taconear. Javier Cortés agradeció el gesto y atravesó la línea samurái para clavar la sentencia. México terminó caminando con la calma con que se cruza una calle en Abbey Road. Y allá en el archipiélago, en el Palacio Imperial de Tokio, las geishas sirven el enésimo sake mientras los señores niegan con la cabeza. Por otro lado, un mariachi toma las instalaciones del Royal Albert Hall para cantarle a José Alfredo… y a Chavela. Salú, chamana.  


martes, 31 de julio de 2012

Apuntes de la resaca: olímpicos MX


Acá en la alcantarilla el Cucaracho sufre de jaquecas. Sus antenas, que son de televisión, han recibido mucha carga futbolística con Olimpiada y Liga MX. Además se fumó un partido del equipo checo de volibol playero femenil y trae palpitaciones con temblorina febril. Aquí sus apuntes (o el compendio de daños, como le llama mientras estira las seis patas).

Desde la cueva (Viernes)
La fiera se despereza con elegancia. El regreso a la sabana le sienta bien y ya lo corroboró en su propia cueva. Con cuatro zarpazos que atolondran, León se estrenó en casa contra Tijuana. Carlos Peña, ariete tamaulipeco de 22 años, pegó dos veces en dos rugidos de gol: un globo de proporciones bélicas y un remate tijeresco que quebró el ladrido de Mohamed. La manada esmeralda ya traza su cacería desde el superliderato y no ha permitido gol. A dentelladas, el xoloitzcuintle salió despavorido del Nou Camp.

La mina embrujada (Sábado)
El vendaval de la noche hidalguense extrajo algún espanto del subsuelo pachuqueño. El zorro retozó a placer por todo el Huracán y la cuadrilla de Hugo dio su peor cara. En su papel rojinegro, Héctor Mancilla ya clavó gol y medio… y por no dejar, cuando el Pachuca agonizaba diezmado a nueve hombres, Paulo da Silva fue víctima de aquel hechizo minero y empujó el balón en un monumento al autogol. Aturde porque se trata, quizá, del equipo mejor armado del torneo. ¿O será que el descenso ya le jaló la cobija al Atlas y ahora sí viene en serio?

Las tierras bajas de Jalisco (Domingo)
Allá en el Omnilife (o La Haya de Guadalajara) la cosa se pone en neerlandés. Tras dos patadas, el rebaño se desperdigó… y detrás de los tulipanes, el cencerro no se escucha. Cuando el cuento era infumable, Santos tejió contragolpe y Darwin Quintero se comió la tarde: “los mariachis callaron”. Cada domingo, al filo de la semana, siempre surgen aprendizajes. John van’t Schip ya tiene el suyo: conoció a un tal Marco Antonio Rodríguez.

El rompope inglés
Quizá fueron los rezos de las monjas benedictinas que habitan en los conventos de Coventry… quién sabe, pero el pelotón de Tena ya caminó. Allá en la Ricoh Arena, Giovani Dos Santos le bailó a Les Panthères y México se oxigena. El garrotazo no estuvo fácil y la tribu bantú quedó tendida enseñando los colmillos. De aquí a Cardiff contra Suiza por la calificación (sin despotriques en Twitter).

jueves, 26 de julio de 2012

La sonrisa de Lewinsky. El eterno y surcoreano "no pasarán", en fangos de Gascoigne



Espeso como él solo, el cero a cero deambula fantasmagórico entre las tabernas adyacentes al St. James’ Park. Por una almena del castillo de Newcastle upon Tyne se asomó un Cherokee sin mapa que prorrumpió en carcajadas que espantan. Hace dieciséis años, la Sub-23 de Carlos De los Cobos llegó al meridión gabacho para estamparse en ceros contra una Corea del Sur que emergió de los Apalaches. Eran los Olímpicos de Atlanta y un país se devaneaba en los contoneos del Clinton-Lewsinky Affair, al mismo tiempo que Tom Hanks pilotaba el Apolo 13.  

Maldito seas, Champion Hill
La mala pata de hechicería oriental se remonta, precisamente, a Londres. Fue en las Olimpiadas del 48 cuando la estampida surcoreana le metió cinco patines voladores a México. Desde la banca, un portero suplente de 19 años se apretaba los puños desnudos. Se llamaba Antonio… “Tota” para los amigos. Por aquellos días, la República de Corea era un país “nuevo” con línea directa a Washington y un vecino del norte que hablaba en ruso con acento nuclear. El espeluznante 5 a 3 supo terrible en ese diminuto estadio llamado Champion Hill, elemento del paisaje gris que ahumaba el sur londinense. En ese distrito de East Dulwich aún yacían fragmentos de cohete V2 y bombarderos caza, cortesía del Blitz alemán. Y en los patios de las primarias mexicanas, los niños jugaban a ‘Las batallas en el desierto’.

El códice roto (o el poste trémulo)
Con el característico combustible asiático, Corea del Sur quiso cansar a la cuadrilla de Tena desde el inicio. Es cuando el fuelle que otorga el potaje hecho en Seúl pretende apaciguar a un equipo latino que se asume más atrevido. Y sí. Una vez que dominó el prado del Newcastle United con la soltura con que se recorre el Mar Amarillo, la línea surcoreana se estiró con voltaje felino y enseñó un diente.

El asunto se empezó a enlodar. Es natural en una cancha cuyo mediocampo fue patrullado alguna vez por Paul Gascoigne: la zanja es invisible, pero te ha de cimbrar en un estadio de 120 años. Ki Sung-Yueng, muchacho del Celtic, jaló el gatillo y los nervios de Corona se crisparon al fin. La maquinita se echó pa’l frente y fue Javier Aquino el que atacó. Oribe, calladito. El despliegue reactivó a los guerreros del Taeguk y si algo salvó a México, fue la mala puntería del otro.

Con gafas de grosor macabro, la central coreana descifró el códice y Giovani tuvo que entrar para solventar el libreto. Oribe, guardadito. El ataque se refrescó en dos patadas, pero ninguna quebró el hechizo. En el último suspiro, Jiménez dejó el poste trémulo y la venganza de El Pireo en 2004 no se logró consumar. Futbol olímpico y surcoreanos nomás no cooperan. El examen salió barato. De aquí al domingo a entrecerrar un ojo y esperar que el golpe sea reversible en Coventry. Ay, Gabón.  

miércoles, 25 de julio de 2012

Previo: Liga MX. Del circo leonés a la caligrafía de Cruyff, con saludos a Mauricio Garcés y Lola la trailera


Si la nebulosa nigromancia que flota sobre el Estadio Azul ya luce preocupante, es momento de ir agitando pociones curativas. La Liga MX exhuma de su chistera a la legendaria Copa México y el clavado arqueológico arrojó su diagnóstico: luego del hiato quinceañero, resulta que Cruz Azul es el campeón vigente.

Una tarde de agosto -desde Neza con amor- Enrique Meza guió a sus huestes bovinas hasta la cancha “10 de Diciembre”. Pero la estampida se estrelló contra un telón de cemento y la Máquina de Hermosillo encajonó al toro. Para calarse en territorios: Zedillo era presidente y Salma Hayek alborotaba concupiscencias mientras recorría El callejón de los milagros.

El gran gato pródigo
¿Novedades? Un felino guanajuatense regresa a la jungla de césped. Con la promoción del carnívoro esmeralda no sólo vuelve el máximo depredador de Copas, sino el circo leonés que le da hábitat. Mientras Mauricio Garcés recibía visitas nocturnas en su Departamento de soltero, el Nou Camp se extendía para que la Alemania Federal de Beckenbauer le sacara los dientes a la Inglaterra de Charlton en México 70. Ahí en la cueva del León también cabalgó la ‘Carreta Mágica’ de Platini, que chocó contra la Unión Soviética en tiempos donde Moscú hablaba de Perestroika y Chernobil. Corría 1986 y en la capital instalaban “pachangódromos” para mantener distraída a la raza y evitar rechiflas de tres sílabas como las que recibió el señor-presidente en la inauguración.

Bestiario
Con Copa de vuelta, por la vitrina de pasto y cal volverá a desfilar la fascinante fauna endémica del Ascenso MX. Hay de todo y aquí se dividirá en cuatro segmentos: Aleatorios: Los Estudiantes Tecos que no quieren cortar el cordón umbilical; los Estudiantes de Altamira, marinos de la punta sureste tamaulipeca que a veces en su casa los desconocen; y la filial que no puede faltar: Pumas Morelos. Sonantes: La jauría de la BUAP y el ciervo galope de Mérida: siempre ahí. Conocidos: Necaxa, Veracruz, Irapuato y Dorados: fueron por cigarros, nada más. Cónclave: Celaya, La Piedad, Correcaminos, Leones Negros y Toros Neza: la cuadrilla del mosaico folclórico por excelencia. Del último en la lista, toca recordar que con él regresa otra plaza medular para entender la topografía de este futbol: el Estadio Neza 86 y su bramido texcocano.

Muestrario
Si se apacigua la fiebre de Copa nueva con león de barriga verde, ¿qué resta?: pues un común Apertura con todas sus casillas en blanco y ansioso por dar la primera patada. Para carburar el artefacto, aquí un muestrario (muy selecto).

América. Ya no aplica experimentar con esa ave. Miguel Herrera abrió la jaula y sabe cómo llegar a las instancias de las que se habla en las oficinas altas del coliseo de Tlalpan. Lejos del mal viaje de Efraín Juárez por Europa, no hay porqué presagiar hecatombes: el tipo conoce su liga, recupera la bola y su vaivén por el carril derecho ya lo quisieran muchos.

Atlante y Toluca. Ricardo La Volpe regresa al establo de hojalata. En sus días como arquero equino, llegó a una final que el Potro perdió contra Tigres en la 81-82, tiempos de Lola la trailera y las melenas espesas. Este será su tercer proceso como timonel. La última vez que lo hizo, el caballaje de acero campeonó en Monterrey el día que la afición regiomontana se convirtió en lo que es hoy: cuando el Atlante daba su rondín olímpico, el Tecnológico le aplaudía de pie. Y en tierras más altas, “Ojitos” vuelve a enarbolar el tridente escarlata. Cuando lo cargó por primera vez, hizo del Nemesio Díez una sucursal del averno capaz de espantar a Virgilio.

Chivas. La liga tiene siete técnicos extranjeros. Cinco hablan español como lengua madre y otro hace florituras en portuñol. Pero el de Guadalajara habla neerlandés. Los tulipanes ya crecen en el Omnilife y un tal John van’t Schip hace anotaciones con la letra de Cruyff. Aunque provenga de la camada naranja que jugó dos Euros y un Mundial con Gullit y Van Basten, este vástago del Ajax requerirá la paciencia de Erasmo de Rotterdam para hacerse entender. Ojalá que el tequila le suelte la bocaza y así evitar algún zarrio marca Eriksson.

jueves, 28 de junio de 2012

La maldición de Coapa


Eran las cuatro de la tarde del 17 de junio de 1970. Un rezo tejido en náhuatl emergió del subsuelo de Coapa tras cinco siglos de silencio hecho piedra. El “nido de culebras” estalló en mil efluvios de ponzoña serpentina y la maldición se esparció por los laberintos de Tlalpan, allá en las lindes de la antigua Tenochtitlán. El embrujo reptó y buscó un recipiente: la Alemania Federal de Maier, Beckenbauer y Vogts saltaba a la plancha del Estadio Azteca. Del otro lado se plantaba Italia, eran las semifinales de México 70.

En el cine, un Clark Gable tamaulipeco de apellido Garcés, echaba a andar sus concupiscencias disfrazado detrás de un gazné morado en Modisto de señoras. Eran los días del último pataleo de Díaz Ordaz; Luis Echeverría hacía campaña escoltado por Halcones (aunque él lo siga negando); al monero Rius le ponían el revólver gubernamental en la cabeza; y El apando de Revueltas vociferaba verdades. Pero como en la tele pasaban Silvia y Enrique, y también Chabelo (que ya existía), no había riesgo. Lo que sí había era Mundial.

Calcio nuovo
A Italia a veces le da por alterar atavíos. Pero en el Estadio Nacional de Varsovia los dos ejércitos se formaron con la misma combinación de uniformes de hace 42 años. Die Mannschaft a blanco, negro, blanco: sobria, pragmática. La Squadra en azul, blanco, azul: el legendario azzurro de la Casa de Saboya.

La maquinaria germana se activó rápido. Pero sus dos rebotes en el área chica agudizaron a una Italia que se defiende a dentelladas. “Avanti, bersaglieri che la vittoria é nostra”: prorrumpió el ladrido que salió de las fauces de la lupa capitolina allá en Roma. Y sí. Antonio Cassano, originario de Bari pero con escuela romana, descolgó, pintó un Caravaggio con los pies y centró alto. Mario Balotelli, ese siciliano de linaje ghanés, voló y la prendió con la frente.

Alemania intentó reincorporarse con todo y fanfarria de Strauss, pero dos daños estaban hechos: su soberbia y la inusitada reinvención que el calcio italiano fraguaba. Como extraída de los manuscritos de Da Vinci, la estrategia italiana se pleantea, apenas, con la complejidad del Hombre de Vitruvio: un catenaccio retráctil que, cerrado, aguijonea con las barridas míticas de Faccheti, Baresi y Maldini; pero una vez abierta la bocaza de la ballena de Pinocho, los carabinieri salen expulsados con todo el ímpetu imperial romano a velocidad Ferrari.

Las extremidades pontificias de Gianliugi Buffon dibujaban Las tribulaciones del joven Werther en los rostros alemanes. Y cuando el cancerbero toscano sonreía, teatral y sardónico como dirigido por Fellini, Riccardo Montolivo lanzó un proyectil que incitó aún más la sonrisa de su capitano. Balotelli recibió, rompió líneas y acribilló. El segundo gol italiano resonó hasta el occidente africano. A Manuel Neuer no lo calentaban ni las aguas del Golfo de Guinea. Lukas Podolski no entendió la magnitud del conflicto y, solo, trastabilló con el balón. El panorama alemán se antojaba tan sombrío como la “Tocata y fuga en Re menor” de Bach.


Partita del Secolo o el embrujo de la víbora pétrea: Dossier  
Los antecedentes de un partido con esta carga clásica no se pueden limitar a la Euro, donde sólo hay dos empates: 1 a 1 en Düsseldorf (1988) y 0 a 0 en el Old Trafford (1996). Toca exhumar los archivos de Copa del Mundo.

El 4 a 3 de la semifinal en el Estadio Azteca está almacenado históricamente como “El Partido del Siglo”. Si un día las civilizaciones extraterrestres desean comprender al futbol, tendrán que apoltronarse a LEER ese partido de 120 minutos y siete goles (cinco en la prórroga). Las imágenes de esa tarde pueblan la pinacoteca futbolística: el cabestrillo punzante en el hombro dislocado de un Beckenbauer que nunca pidió cambio; el gol definitivo de Gianni Rivera y su grito hasta Piamonte; el silbatazo final que vio desplomarse a los veintidós en el campo de batalla, hechos pedazos. No hubo festejos. Ganaron los 102,444 que abarrotaron el graderío de Coapa y fueron testigos de la epopeya mundialista por antonomasia. Era 1970 y Yoko Ono -en el argot diplomático- se consagraba como “prurito desestabilizador” de los Beatles.

La euforia de Marco Tardelli en un Santiago Bernabéu de 1982 con la Copa del Mundo en brazos, como un hijo; Cannavaro y la Nazionale al lomo para dejar tendida a la Alemania anfitriona de 2006 en Dortumund: son episodios que completan los cascabeleos sobrecogedores que se narran con lengua bífida de serpiente tenochca.


La divina comedia
En el segundo capítulo, poco le iba a servir a Joachim Löw, el hombre que rejuveneció a Die Nationalelf, liberar del banquillo a un viejo lobo de origen polaco que se llama Miroslav Klose, con todo y su desfilar por la Lazio romana. Buffon seguía siendo un guardia etrusco y la Squadra Azzurra era incisiva al frente. Pero perdonó. El cincel de Miguel Ángel terminaba por romperle la nariz a la madonna que tan bien iba esculpiendo. La ira de Buffon hacía efervescencia: un derribado en su área y penal. A cobrar Mesut Özil, ese elemento de la diáspora turco-serbo-croata que ha multiplicado el mosaico alemán. Pelota dentro: los siguientes dos minutos serían un descenso al infierno para los tifosi que se arremolinaban en el Panteón de Agripa. Tranquilos, que cuando se baja al averno con Virgilio, ¿qué puede ir mal?.

El silbatazo final le dio pauta al descorche de Nero d’Avola. La saga de Varsovia está consumada y el mancillado Mercedes-Benz no entiende por dónde llegó la embestida. Pero a pesar de La dolce vita que burbujea por toda Italia, Buffon abandonó la cancha iracundo, hecho un demonio que lanzaba flamígeros improperios a la noche varsoviana. “Molto contrariato. Infuriato” decía la transmisión de RAI. Al capitán no le gustó nada cómo los azzurri bajaron la guardia en el último suspiro.

Marlene y Angela
El papel rosado de La Gazzetta dello Sport lanzó su encabezado: “Strepitosa esibizione degli azzurri che battono 2-1 la Germania. Domenica finale con la Spagna”. Habemus final: Italia y España a romperse la armadura en Kiev. El continente vuelca la mirada a la capital ucraniana, al mismo tiempo que Madrid y Roma paran en seco a Berlín en plena urgencia económica de la Unión Europea. Rajoy y Monti hacen cuentas y sudan frío, mientras que la férrea Angela Merkel los observa, negando con la cabeza.

La indómita señora de Hamburgo quizá concluye en que ‘afortunado en el juego, desafortunado en los dineros’. Luego se retira a sus aposentos con vista al Reichstag. Se sirve una cerveza y su sistema de audio comienza a emitir, con textura de vitrola, la escarpada voz de Marlene Dietrich. La Wiezen espumea y la rugosa “Lili Marleen” evoca al melancólico cigarrillo de la bella Marlene. La canciller escucha con la mirada perdida. Luego la da un sorbo a su vaso y esboza una sonrisa amplia, amplia.  

      

miércoles, 27 de junio de 2012

De caballería y naufragios


Bruno Alves es un zaguero con metro y noventa de estirpe brasileña. Oriundo de un puerto pesquero al norte de Portugal, se desempeña como centinela del Zenit de San Petesburgo, donde la brisa filosa que despide el Mar Báltico nunca lo ha cimbrado. Pero nadie se imaginó que una noche ucraniana lo vería romperle un tablón a la carabela de Magallanes. Esa bala de cañón que descuadró el arco del Donbass Arena cargaba con las aguas malas del naufragio. La tripulación lusitana nunca se hizo a Kiev. En Lisboa, el Correio da Manha carga en sus páginas las palabras de Paulo Bento: “A Espanha foi mais feliz”. Más al este de esa península Ibérica, la resaca madrileña lee el ABC: “La selección española ya roza la leyenda”. De Chamberí a Vallecas, las sonrisas son tan pronunciadas que hasta “La maja vestida” sonríe coqueta a pesar de los ajuares.

Coordenadas
Medio cuadro titular del Real Madrid se repartió en los dos prados de Donetsk. De este a oeste, la nave lusa de ‘Os Navegadores’ se devaneaba, mapa en mano, por dónde clavar el ancla. Y de sur a norte, la cuadrilla de Del Bosque, ese señor salamantino gestor del tiqui taca, pulsaba en territorios que resultaban ya explorados. Cristiano Ronaldo tejió un par de guiños de cuplé y Andrés Iniesta le sacó filo a un poste.

Para el segundo episodio, por las almenas de Vicente se asomó el cambio. Cesc Fàbregas suplió a un Negredo que anduvo errante. En los botines del catalán residía el cambio de vocación. Pero tardaba, tardaba. A pocos despliegues pulmonares del tiempo regular, Portugal enhebró un contragolpe. El ataque embistió con cuatro y a Ronaldo le tocó el último trazo. Recibió, enfiló… y envió el balón a la cordillera de los Cárpatos. Latitud: cero. Tiempos: extra.


Archivo
El historial del choque ibérico en Euro se limita a fase de grupos. En Francia, la España capitaneada por Luis Arconada resistió el 1 a 1 contra un Portugal que se quiso rebelar en el Velódromo de Marsella. Era 1984 y, en Madrid, Ana Torroja y dos hermanos empezaban a sonar.

En 2004, cuando el gobierno de Aznar emitía sus estertores finales, un gol de Nuno Gomes sacó a España del torneo, allá en el José Alvalade de Lisboa.

Prórroga
Cuando un partido se traba, por lo general el fango brota en medio campo. Pero una semifinal de esta calaña se tensaba desde la defensa, cuando algún cuchareo quirúrgico frustraba el gol. Cuando Iniesta la volvió a tener, Rui Patricio desvió en el último suspiro. Parecía imposible, pero el arquero del Sporting Clube al parecer recibió ayuda directa desde la parroquia de Nossa Senhora de Fátima. Y cuando España ya pincelaba como Velázquez, el árbitro turco quebró la noche de Donetsk con su último aliento: penales.

Doce pasos (a bocajarro)
Iker Casillas y Rui Patricio pulieron la adarga en los primeros dos embates. Ceros. Iniesta convirtió elocuente, en un derroche de tripas y corazón. Nani forjó el penal latino por excelencia. Sergio Ramos le hizo honor a los archivos de la Euro y convocó a los botines de Panenka. Bruno Alves destajó la pintura del arco y agujeró la nave. Y Fàbregas la paseó de poste a red. Olé.


La ruta de Rocinante
Mientras el bergantín naufraga, el Quijote cabalga rumbo a Kiev. Alemán o italiano, el molino final ya se vislumbra. Esta vez, el caballero andante enarbola un tridente. Si se completa la proeza Euro-Mundial-Euro… que se levanten Lope y Garcilaso a escribir la crónica. Salú.

    

jueves, 21 de junio de 2012

La carabela portuguesa


Dos leyendas del futbol lusitano se arrellanaron en la tribuna del Estadio Nacional de Varsovia. Eusébio y Figo coinciden en que hace falta un tercer elemento que logre finiquitar el capítulo inconcluso que se ha escrito a dos plumas: campeonar a Portugal en un torneo internacional.

Con cautela
Hombre por hombre, República Checa resultaba diezmada ante ‘A Selecçao’. La estrategia de los eslavos sería aguantar la carabela portuguesa y esperar alguna distracción para poder perforarla. A tientas, los checos recorrían los senderos del Stadion Narodowy con la certeza de que un lince ibérico estaba por ahí agazapado, con su número ‘7’. El factor Cristiano Ronaldo, siempre latente.

Archivo familiar
Hace dieciséis años, la Euro inglesa del 96 montó el mismo escenario. Eran cuartos de final y el Portugal de Rui Costa cayó con gol de Poborsky en Birmingham. Esa República Checa –que avanzó hasta la final- estaba capitaneada por un férreo zaguero del Kaiserslautern llamado Miroslav Kadlec. Dieciséis años después, su hijo Michal alineaba en Varsovia.

Expedición
En la segunda parte, la proa del bergantín portugués se cernió, implacable, sobre los dominios del Moldava. A distancia, Ronaldo iba desmembrando la guarida checa. Petr Cech no iba a aguantarlo todo.

Y así fue. A diez del final, Portugal descolgó. Con la fiebre exploradora de Vasco da Gama, Joao Moutinho penetró el territorio moravo. El hombre del Porto centró sobre la ensimismada defensa checa y Cristiano Ronaldo picó con la cabeza: un gol escrito por Pessoa.

Los tres elementos
República Checa no logró arrojar ni una piedra al Tajo. Se retira de la Euro con el réquiem de Dvorák. En el graderío, los dos veteranos lusos se abrazan. Para que ‘Os Navegadores’ sigan avanzando, habrá que perfeccionar al tercer elemento. Tendrá que poseer el felino deambular de Eusébio y la estirpe viajera de Figo. Mientras tanto, de Porto a Lisboa, pasando por Coimbra, a servir o vinho.   

  

martes, 19 de junio de 2012

Humo: de la pipa de Sherlock a Chernobyl



Londres amaneció con su té negro y sus tabloides húmedos. “Cane Ukraine, Wayne… and avoid Spain pain” decía The Sun en su portada. Mientras el trabalenguas matutino ya se leía en las callejuelas adyacentes a Trafalgar Square, Wayne Rooney aparecía en las alineaciones confirmadas.

“El equipo de la rosa”
A Donetsk, terruño del este ucraniano, le llaman “la ciudad del millón de rosas”. Aunque Ucrania salió a ganar, el césped del Donbass Arena sí dejó un espacio libre para que creciera la rosa real de Tudor. Pero cuando la tribuna coreaba, en un enjambre, el “God Save the Queen”, los locales disparaban con la idea de abollar la armadura de Sir Lancelot. Aún así, los embates se estrellaban en ese escudo de Chelsea que se llama John Terry.

Elemental
Sherlock Holmes descifró la pista faltante. Tras un córner, Steven Gerrard, ese veterano oriundo del Merseyside, prendió la mecha del mortero. Su pesquisa era correcta. La salida de Pyatov, meta del Shakhtar, fue terrible. Rooney aprovechó con la cabeza y su barrio de Liverpool destapó la sidra. El doctor Watson asentía, envuelto en el humo de pipa de su flatmate. En las butacas del estadio de los Mineros, los rostros ucranianos se descompusieron.

Chernobyl
Cuando a Ucrania se le iba el último tren, tejió su mejor futbol. La jugada concluía en los botines de Marko Devic. El natural de Belgrado empujó, pero la filibustería del corsario Drake se materializó en el salto de John Terry. El balón sí entró y el quinto juez no avisó. En los cuarteles de UEFA, Michel Platini se revolvió, aún más, la cabellera. Oleh Blokhin, comandante ucraniano, ladró un improperio que retumbó hasta Sebastopol, los montes Cárpatos y la península de Crimea, con todo el fulgor nuclear de la madrugada de Chernobyl.  

‘ThROO’
El último anfitrión quedó fuera. Igual que hace cuatro años, los locales se van tempranito, tempranito. Por la noche, en las oficinas de The Sun que están en el número 3 de Thomas Square, se configuró el encabezado. Londres amanecerá con otro juego de palabras: “We’re thROO. Wayne books quarter-final clash with Italy”.